Honestidad brutal de Maximiliano Tomas: Desubicado .¿Vas a irle con los tapones de punta? =P
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Julio » # » 16.07.07
Creo que lo que siento ahora mismo (casi 24 horas después de la amarga derrota frente a Brasil, y a 10.000 kilómetros de la patria, alejado de la prensa chupamedias y de los que hacen leña del árbol caído, del “yo te dije” o del “ya lo sabía que iba a pasar esto”, o del “es una derrota injusta”) se puede resumir en tres simples, gastadas, recurrentes, barrabrávicas pero sin embargo sinceras y espontáneas palabras:
Aguante la Selección.
JEL » # » 19.07.07
Julio: Creo que a la Selección en sí le chupa un huevo lo que pensemos nosotros. Está por encima de todo. Ellos juegan, cobran lo suyo ganen o pierdan… y a otra cosa. A veces entregan espectáculo; otras, decepción, y los que celebran o sufren con eso somos nosotros.
Aguantar, va a aguantar. Eso, seguro.
Julio » # » 19.07.07
Yo creo que no hay que ser tan injusto con los jugadores. Esa camiseta pesa, y ellos lo sienten. Y no les da igual ganar o perder. Claro que piensan en nosotros (y no deberían: al final de cuentas somos un público veleta y roñoso, que estamos sólo en las buenas y, cuando las cosas no se dan, la “Brujita” pasa a ser el hijodeputa de Verón, “Román” pasa a ser “el amargo de Riquelme” y así sucesivamente). Pero más piensan en ellos. A nadie le gusta perder.
Es cierto que los jugadores cobran, y cobran mucho. Pero mucho más cobran de sus clubes, y algunos se exponen incluso a conflictos con éstos por venir a jugar un amistoso de cuarta en la Selección. A nadie le gusta perder y todos quieren jugar en la Selección.
Lo que yo vi (gracias a Dios o al Diablo muy lejos de la prensa argentina) fue un grupo de “fulbolistas”, de tipos a los que les gusta jugar, que sienten la camiseta y que quieren ganar, sea la final del Mundial o un picadito de solteros contra casados. Cuando un futbolista entra en la cancha juega siempre igual: a ganar. ¿O por qué, si no, los amistosos de verano son tan sangrientos? ¿Por qué a veces hay peleas por marcajes fuertes en los entrenamientos? Cualquiera que haya jugado al fútbol alguna vez sabe lo que es: uno entra a la cancha y se transforma (como cuando Tribilín se subía al auto en aquel dibujito memorable): se convierte en un ser agresivo, y su única meta es el gol en el arco contrario. Da igual si sos un intelectual de la vida o un reo de la esquina, lo que querés es meter ese gol, recuperar cuatro goles abajo, ganar.
Yo vi a esta Selección como un equipo de “fulbolistas”, tipos que jugaban al fulbo. Y si perdimos la final fue porque Brasil nos ganó de vivo. Los hijos de su madre tuvieron más oficio y aprovecharon bien sus ocasiones. A nosotros nos faltó suerte (la primera de ellos fue adentro; la primera nuestra, al palo) y un cambio de marcha para romper la buena defensa que armó Brasil.
La prensa argentina ahora estará pelotudenado, como siempre: que si Basile sí, que no; que sí Riquelme y Aimar se llevan mal con Crespo y Verón; que si Tévez asusta a la pelota con su cara; que si Messi es un morfón; que si Heinze es más malo que pegarle a la madre; que si deberían volver a convocar a Cucciuffo; que esto con Bilardo no pasaba… O bien la contraria: que si Brasil hizo trampa; que si es un complot de la FIFA, la CONMEBOL y Chávez; que si el equipo lo armaba Adidas; que el calor favoreció a Brasil; que…
En fin, yo propongo porque miremos sólo los partidos e ignoremos a la prensa y sus minutos a llenar y sus páginas a imprimir. El fútbol es lo que se ve, no los que nos cuentan. No lo que nos hacen ver.
(Bien, creo que como panfleto pro-selección me quedó bien. Se aceptan sugerencias).