Como si fuera un delirium tremens retardado que provocó el excesivo calor del fin de semana, estaba viendo que mi Nokia 1108 me muestra alegremente un fragmento que parece arbitrariamente calcado de La Creación, by Miguel Angel. Claro que, en este caso, está adecuadamente cuadriculado para la ocasión. El pedacito en cuestión no es otro que esa manota de Dios que está a punto de tocar esa manita del hombre… y andá a saber por qué, pero de golpe se me ocurrió que Nokia está diciéndome, de alguna forma, que me está dando una mano, una ayudita, en su calidad de… Dios. Son bastante modestos en esa empresa, parece.
De puro aburrimiento, con los dedos tiesos de girar y girar la viborita que trae a guisa de juego, me pongo a curiosear los datos de un menú: 50 memorias libres en el teléfono, con cero en uso; 218 en la tarjeta SIM, porque hay 32 ocupadas. Condicionado por cuestiones religiosas, me doy cuenta de que al menos 30 personas pueden ubicarme en todo momento y lugar; sea que me esté duchando, almorzando fuera de casa, viajando en subterráneo, leyendo weblogs, diseñando alguna publicidad… en casa, en el trabajo o en la calle, esos 30 individuos tienen el poder de volverse omnipresentes.
Y ahí, entonces, me doy cuenta de que esa imagen inicial, en su arrogancia, no es para nada superflúa. Nokia está avisando que, desde el mismo momento que encendés el aparatito, te exponés irremediable y ¿voluntariamente? a ser hallado. A estar disponible las 24 horas de los 365 días del año, como si el aparatejo tuviera una especie de localizador GPS a escala mundial; o peor: como si estuviera guiando, secretamente, un Tomahawk que viene directamente hacia vos, entretenido como estás en relojear chicas, parado en una esquina. Y ahí, cuando dejás esa recreación de lafo y caés en la cuenta de esto que te digo, es cuando sentís verdadero temor de levantar la cabeza y tratar de mirar al que te dije a la cara.
Probablemente te encuentres con unos ojos medio rasgados, finlandeses, y una sonrisa socarrona.
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HighToro » # » 2.02.06
Larrrrrrrgo tema el de la ubicabilidad y el celular…
Diego » # » 3.02.06
Wiiiiii Soy omnipresente!!! :P
Lucas » # » 5.02.06
Sinceramente por eso es que odio los celulares, no quiero tener celular y no quiero ser parte de esta maquina infernal donde todos estan para todos. El dia que realmente necesite uno, lo tendre casi todo el tiempo apagado, se los aseguro. Los celulares apestan, ¿Se preguntaron por que lo tienen?
Ariel » # » 5.02.06
Al final Enrique Pinti tenía razón cuando decía (mas en serio que en broma) que desde que surgió la fiebre del celular ya nadie le pregunta al prójimo “¿cómo estás?” sino “¿dónde estás?”
Maniquí » # » 24.02.06
Por algunas de las ideas esbozadas en el artículo es que no tengo ni quiero tener celular.
No dudo igualmente que algún día llegará el día en que por alguna razón me vea necesitado de tener uno de estos aparatitos del infierno.
Procuraré conseguir algún modelo tipo “ladrillo” de alrededor de 500 gramos, por cuestiones estéticas.