…pero a través de otras sendas.
Este pequeño sendero que fui abriendo en la espesura llaga a su final. Pero halla su continuación en otros parajes. Concretamente, en jonathanlewenhaupt.com, que de hoy en adelante es mi lugar. Nos vemos allá, entonces.
O tal vez no.
¿Reconstrucción?
Volví.
Momentáneamente.
Levanté de nuevo este dominio.
Este sitio.
En un hosting nuevo.
Mejor.
Sin embargo, en poco tiempo más, dejaré de actualizar este lugar.
Avisaré oportunamente, a quien le interese.
Iniciaré una aventura nueva, una continuación de esta, en un .com propio.
Mi identidad digital.
Y eso es todo.
Pocas palabras.
No hacen falta más.
Y tampoco tengo ganas de… ¿bloggear?
Ya veremos.
Saludos a todos.
Una imagen, un enlace y una promesa cumplida.

Por lo menos, sos hombre de palabra. Eso te lo reconozco. Gracias por cumplir tu promesa.
Después de todo este tiempo de mutismo autoimpuesto (desde el 5 de Abril del 2007), por fin podré volver a hablar de River acá...
Lifting tipográfico para revistas según el primer y tercer mundo.
En The Secret Garden muestran la evolución en el tratamiento que la revista Esquire da a sus portadas y muestran una comparativa entre una portada del 2006 y una de este año. Casi al final, se preguntan si esta estética se convertirá en una tendencia.
Realmente no lo sé, pero sí sé que, por lo visto, acá llegamos siempre un año más tarde a estas cosas: vamos por la tendencia del 2006. =P
Mi primer video. Una sola toma directa con mi cámara digital.
Apenas un pequeño experimento. Tal vez se continúe en otros; tal vez muera antes de despegar. Sin embargo, puedo decir que ya lo hice. =)
...que la diferencia reside en que seguís perteneciendo al montón. =P

A esa frase que resalté en la captura sólo puedo responderle con una pregunta. De hecho, lo hice en la entrada en cuestión, pero aparentemente violé alguna de sus condiciones de uso, porque el muchacho no aprobó el comentario. Andá a saber… pero es el caso que no me voy a quedar con las ganas. Ergo, acá está:
¡...!
Detesto lo masivo.
¿Y qué hacés gestionando el blog con WordPress? =P
Nosotros sabemos que en un país como el nuestro, estas cosas no existen, no señor.
Yo estoy completamente de acuerdo. En la Argentina no existe inflación, como sostiene el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Brainstorming mediante, me atrevería a afirmar tajantemente que:
Vamos, desalmados, ayúdenme a tirarle más ideas a este señor, que de tan ciegamente convencido, casi me inspira a regalarle un perro lazarillo.
Altibajos en lo profundo de la noche.
No puedo dormir. O duermo, pero salteándome algunas noches. Apoyo la cabeza en la almohada y es entonces cuando empieza el calvario de dar vueltas, forzar los ojos para que se cierren, tratar de que la mente quede en blanco y me capture Oniria, observar fijamente los LED luminosos y stand by de la videograbadora, mirar el techo y jugar con las luces de los autos que pasan allá abajo…
Todo en vano.
Y al otro día, claro, ando por la vida, por la calle, por el trabajo… como un sonámbulo. Torpe. Descoordinado. Tambaleante. Olvidadizo. Incoherente a veces. Y a la tarde, o a la caída del sol, cuando la noche empieza, busco nuevamente la almohada y ¡oh, magia!, me desplomo como un árbol y duermo profundamente catorce o más horas seguidas. Hasta que el sol anuncia un nuevo día.
Ahí, la cinta se rebobina y el ciclo recomienza. Tal vez idéntico. Tal vez con variantes, como ahora. Amagué acostarme, y teminé navegando a altas horas de la noche, sin rumbo, sin brújula que marque el camino, aburrido, solitario, hastiado, cansado de la nada y sin ganas de nada.
Un té. Unos mates. Algún sandwich robado a la heladera y el tostador.
Mientras tanto, ella, Patty, duerme. Descansa en la habitación donde construímos nuestra intimidad. Y ellos, Maga y Chaplin, como durante la mayor parte del día y la noche, acompañan su actividad.
De alguna forma, Insomnia me vuelve guardián. Velo su sueño y su tranquilidad.
Y a la vez, siento la impotencia de no poder, de no ser capaz de superar esto que me mantiene despierto por las noches, sin sueño, sin cansancio, o cansado pero sin sueño… sin razón aparente. Un ciclo de sueño y vigilia completamente desbalanceado que no consigo dominar. Por más que lo intento…
Ya pasará. Espero.
“T” de Tranquilidad; “C” de Calma; “P” de Paz.
Puertas que se cierran. Persianas que bajan. Ventanas que se traban. Cables que se cortan. Objetos que se embalan. Pilas que son quitadas. Sillas que se pliegan. Futones que se desarman. Placares que se vacían. Bañeras que se desaguan. Cortinas que se rasgan. Banquetas que se guardan. Libros que se empacan. Cuadros que se descuelgan. Teléfonos que se desconectan. Interruptores que se sacan…
Hoy, para mí, como para ella, todo son interrogantes, dudas, finales y mínimas esperanzas. Cincuenta días nos separan del final de este camino de paredes verde manzana y rosadas.
¿A dónde nos llevará esta circunstancia? ¿Podremos superarla? ¿Volveremos a encontrar esa calma?
No lo sé, pero sí sé, y lo digo sabiendo que ella lo va a leer, y poniéndolos a todos ustedes de testigos de mis palabras, que pase lo que pase, terminemos donde terminemos, en una azotea bella o en un pozo infecto… vamos a estar juntos, en las buenas y en las malas.
El mundo es una mierda.
Si Dios existe, es un cretino. ¿Por qué carajo es que los peores males aquejan a la gente que realmente vale la pena? ¿Por qué a él, cuya vida siempre fue la tinta, tenía que tocarle en suerte esa desgraciada? ¿Por qué la hija de puta ésa, encapuchada de negro, se lo tenía que llevar con apenas 62 pirulos?

Negro querido, si por alguna remota casualidad andás revoloteando por acá, atusándote la barba por entre los cables de internet y sonriéndote satisfecho de que muchos, como yo, te recordemos (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7)... Negro querido, cómo dolió abrir el diario esta tarde... Cómo duele saber que tus días en este mundo de mierda terminaron… Cómo duele saber que tal vez mañana ya no esté ese chiste certero en la segunda hoja del diario… cómo duele la tinta en el alma, viejo.

Negro querido, dondequiera que estés de ahora en adelante, gracias. Gracias por los Inodoros, Mendietas, Boogies, Eulogias, loros, indios… Gracias por dibujar esas sonrisas mañaneras durante tantos años. Gracias por ser capaz de retratarnos como nadie, junto a esos otros Maestros.. Caloi, Quino, Sendra… Todos, ellos, nosotros, lloramos por adentro. Nos sangra el alma, Negro querido. Pero aún con este dolor maldito… Gracias, de nuevo. Negro, te amamos.
Para recibir las actualizaciones del sitio directamente en tu lector de noticias, agregá este enlace a tu lector de feeds favorito.
Para saber qué fue lo último que se comentó en el sitio, agregá este link a tu lector de feeds.
Todo es Construcción
Lewenhaupt es gestionado con TextPattern
El estilo Sangre Brillante es una creación de Jonathan Emanuel Lewenhaupt
Condiciones de uso: Licencia Creative Commons Argentina 2.5
Weblog es Cultura